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13.12.05


Hola, soy Esperanza Galindo, pintora de profesión y amante de las artes y las letras. Amo la Biblia y a Chagall.

El sacrificio de Isaac es uno de los enigmas que más han iluminado mi vida. Es el misterio de la renuncia y la aceptación que suele fructificar en vida y dones.

La obra de Chagall es magistral e imponente. El judío Chagall ilumina el episodio de Abraham con la viñeta de Cristo con la cruz a cuestas. La leña para el sacrificio es la cruz. Los sacrificios humanos, que se rechazaron en los orígenes del pueblo de Israel, continúan, sin embargo produciéndose en nuestros tiempos modernos.

Abraham vive la paradoja de una petición de sacrificio cruel; pero, escuchando escuchando la voz del auténtico Dios, encuentra que sólo la vida es la voluntad divina, el camino. ¡Cuántas voces absurdas de muerte, cuántas teorías engañosas de separación y de división!

2 comentarios:

francisco aranguren dijo...

Abraham es el que sale de su casa. Salir de la casa. También Chagall sale de su casa. Es otro trasplantado, exiliado. Camino a lo que "no es" el hogar (todo lo que no está protegido, explorado, conocido). En dirección contraria, a veces, donde te lleve el viento, otras. Me recuerda a Bob Dylan. Irse, alejarse...para encontrar el propio destino y la propia voz.

francisco aranguren dijo...

¿Cuál es la última palabra de Jesús en la Cruz? Su última palabra a otro ser humano es "esta tarde estarás conmigo". Jesús es un alguien que -en alguna dimensión, más allá de lo físico- está conmigo, en una relación personal (como si yo fuera único para él): no estará con todos nosotros, sino con cada uno. Ese encuentro personal es el que permite -entre los hombres- el amor. Jesús nos ama a la manera de los hombres: de uno en uno y por entero. "Corazones partidos yo no los quiero, y si le doy el mío lo doy entero", así ama. Así lo siento.